| CEU/DKPTO 2002/09 | France: Non Merci | Mamère: Non Merci | PvdA.nl Rejects | Tauss: Nein Danke |
Nota de prensa
http://www.industrie.gouv.fr/accueil.htm
París, 1 de marzo de 2002
Christian Pierre, el ministro de Industria, PYMEs, Comercio, Artesanía y Consumo ha notificado a la Comisión Europea la posición del gobierno francés sobre el borrador de directiva sobre la patentabilidad del software que fue presentado hoy al Consejo de Mercado Interno. Al encontrar que el borrador de directiva no aporta ninguna de las aclaraciones que se esperaban sobre los límites de lo que se considera patentable, el gobierno está preocupado por el ámbito lo patentable, que podría quedar abierto para todo el software, y por lo tanto, para el pensamiento puro y los modelos de negocio. Por el contrario, ha quedado claro que en Francia y en Europa esta extensión de la patentabilidad es rechazada por una gran mayoría.
Francia ha dejado claro que es esencial tener en cuenta los méritos y deméritos de la protección del software como resultado de las prácticas actuales de la Oficina Europea de Patentes (OEP) y de sus estados miembro. El gobierno francés quiere evitar cualquier borrador que pueda tener consecuencias negativas sobre la innovación, la interoperabilidad y el software libre, y sobre el sector en su conjunto (editores, integradores y usuarios de software), y más especialmente sobre las PYMEs. Cree que la aproximación seguida por la directiva no responde adecuadamente a los aspectos económicos, científicos y culturales del sector del software, ni a la necesidad de promover la innovación, que es una de las prioridades de el plan de acción de "e.Europe". La Comisión realizó estudios y una consulta durante el último tercio del año 2000. Sin embargo, el borrador de directiva que se presentó a los estados miembro no aborda claramente los riesgos que conllevaría la legitimación de las prácticas de la EPO en los estados miembros, en comparación con las ventajas. Varios estudios e informes realizados en varios estados miembro han sido muy poco entusiastas con respecto a esta evolución. Por iniciativa de Francia, entre otros, la Conferencia Diplomática para la Revisión de la Convención Europea sobre Patentes (CEP), que tuvo lugar en Munich en noviembre de 2000, decidió no cambiar las reglas de la Convención Europea sobre Patentes en este aspecto, deseando que se encuentre una posición europea clara basada en un análisis preciso de las consecuencias económicas, técnicas y legales.